Y me puse de su lado. (Parte II)
El domingo siguiente un grupo de nosotros fuimos a Lugareno y para sorpresa estaban pasando la pelicula de Alain Delon que habia anunciado, empujado por algo, camino al albergue en la chispita. El socio que me tenia los ojos puestos estaba en el grupo y algunos comenzaron a decirle riendose "comemierda" en jodedera ya que se paso el tramo del albergue al batey diciendo "salio adivinador y llego comemierda" y se reia sarcasticamente que me dieron ganas de caerle encima. Yo estaba atonito ante el afiche de la pelicula y el cine que me fuera tan familiar, como si ya antes lo hubiese visto sin recordar cuando o es que asi lo habia visto cuando lo anuncie. Esas cosas me habian ocurrido con anterioridad. Recorde a Piti, el haitiano de la cuarteria donde viviamos, hablando con Mima de algo similar, diciendole que eso se llamaba Dejavu y que eran fuerzas poderosas dentro de nosotros y que lo mismo eran buenas que malas; te protegian y te destruian. Me pase la noche pensando en Irma la espiritista y todo lo que le habia dicho a Mima. Recorde entonces como yo nunca habia creido en nada de eso desde nino en Camaguey, como cojia los kilos de las ofrendas y trabajos que tiraban por el barrio diciendo "Lo que Dios quiera" y le compraba una fruta a Rosa o un pedazo de mermelada de guayaba en la bodega de Antonio. Como sentia repulsion a estar en los bembe en la casa de la madre de mi padrastro y como siempre ignoraba el altar a Ogun de mi padrastro en casa y como le decia a Mima que lo botara a la calle. Pense en todo lo que me habia sucedido desde entonces. Recorde cuando me meti dentro de aquella caja y al cruzar la calle me arrollo el jeep de los casquitos del Cuartel Agramonte partiendome una pierna y como una voz me decia que no cruzara y otra que si. Cuando quede enganchado por el parpado en unos alambres de puas que tenian de tendedera en el patio de la casa de los bembe y que no me quede tuerto de milagro. Como siempre algo malo me pasaba y algo me salvaba tambien.
Me di a la tarea de trabajar y pasar inadvertido pero habia algo, como una fuerza oculta que lo impedia, era algo que me perseguia siempre. El jefe de nosotros tambien me habia puesto el ojo encima, positivamente, y fue una pieza clave en lo que me depararia el futuro. Los pases eran 4 dias cada mes y se descansaba el domingo. La mayoria de nosotros eramos de la ciudad de Camaguey. Yo le pedi al jefe que si yo podia trabajar dos meses y cojer seis dias y el lo acepto. Yo queria permanecer mas tiempo escondido y mas tiempo para saber que le habia pasado a Angelito cuando fuera de pase a Camaguey. Angelito, antes de partir con el Chino, habia dicho que si a el lo detenian el iba a decir que estaba cojiendo cangrejos en los mangles y de ahi nadie ni nada lo iba a sacar. El y yo eramos lo que habiamos planeado todo. Y habiamos acordado que si el viaje se rompia yo me iba para Camaguey y el me avisaria de nuevo con un telegrama a la casa de mi abuela de una aparente gravedad de Mima.
Las noches las pasaba pensando como me tiraria, sin el mas minimo miedo, a cruzar ese tramo de mangle, posiblemente minado, que me habia aflojado las piernas ese dia. Y luego las 5 millas de mar oscuro esperando el bajante que te llevaria con su corriente directico al resplandeciente reflector de luz de la Patana americana. No tenia miedo de quitarme el chalequito de corchos tan pronto comenzaramos a ver el reflector. Tampoco temia que nos cojiera una Griffin que se cruzaban con luces dispuestos a acribillarte ahi mismo. No pensaba ya en los tiburones y ni siquiera en la parte mas peligrosa del viaje; cuando la misma luz que iluminaba el Canal de entrada a las aguas de la Base le servia de luz a una garita cubana cercana, de espalda a la base para disparar a gusto tan pronto te vieran y donde siempre estaba alerta la posta. Ese tramo que ya habiamos practicado en el rio nadando debajo del agua varias veces. Ahi, donde cortariamos el nylon que teniamos para avisarnos de cualquier ruido de motor durante la travesia y cada uno por su lado en la corriente fuerte que corre durante la marea baja. Muchos se ahogaban porque lo hacian con el subiente (marea alta) Nosotros lo sabiamos bien. Recordaba cuando escuchaba American Woman en la estacion de musica de la base y me imaginaba estar ahi. Cuando iba al estadio Van Troy; no a ver el juego de pelota, sino a sentarme a contemplar, desde las gradas, las luces brillantes de todos los colores emanando de la Base como un cielo de estrellas. La pista del aeropuerto se veia como dibujos de luces de diferentes tamanos, algunas intermitentes, pero todas brillantes como una galaxia: rojas, verdes, azules y amarillas. Sin embargo, Caimanera, desde mas cerca, ahogada ante tanto resplandor, emitia escasamente una luz tenue y parpadeante...moribunda. Pense en las veces que sone que habia cruzado y como sentia una alegria inmensa jamas experimentada por mi para luego despertar con tristeza a la realidad en la que me encontraba a punto de caer preso de nuevo y para siempre. Y seguia pensando en Irma.
Dos dias antes de salir de pase, y luego de varias provocaciones que trataba de eludir, parece que el socio no pudo mas y saliendo la chispita, de regreso al albergue, se me lanza con pico en mano y ahi caimos los dos enredados, yo sali con una herida en la frente del pico y el con la cara hinchada de los golpes. Se me jodio el escondite, pense, y ya estaba listo a que me botaran. El jefe me llamo y me dijo que el habia visto mi record y se habia fijado en mi disposicion al trabajo y que se habia comunicado con las oficinas centrales para que yo fuera a trabajar alla que era donde debia estar y lo habian aceptado. Y que esa bronca no cambiaria nada. A los dos dias parti de pase.
Yo en mi blog publique un articulo en noviembre de 2009 titulado: "Siempre ha sido asi Yoani" en respuesta a una historia similar que contaba Yoani. La reproduzco porque es parte de la historia.
Todo acontecio un mes de julio de 1971. Dos meses antes hube de presentarme ante las oficinas del Ministerio del Trabajo para cumplir con la recien Ley contra la Vagancia; una orden del mayimbe en jefe que obligaba a todo joven que no estudiara a trabajar a como diese lugar. Nadie se escapaba. Lo mismo cercaban un cine, una fiesta, un parque, una parada de omnibus; dondequiera que se dieran cita varios jovenes ahi estaban ellos con palos y alambres electricos tan torcidos como su revolucion. A base de amenazas y golpizas lo mismo te llevaban a una plantacion de esclavos que a una fabrica de trabajo forzado. Mi asignacion fue el central azucarero Lugareno, en la provincia de Camaguey. El trabajo era reemplazar las traviesas de las lineas de los ferrocarriles que se quemaban facilmente cuando prendian los canaverales. Las vigas, de fabricacion rusa, ardian tan facil como cualquier sustancia volatil, extendiendo nuestro horario de trabajo por mas de 14 horas, lo mismo de dia que de noche. Tres mese estuve trabajando como un pordiosero para obtener un pase por una semana.
Esa noche iba de vista a la casa de mi abuela en el barrio Agramonte cuando un auto Plymouth se paro a mi lado y tres sujetos se apearon pidiendome la identificacion. Yo le mostre el permiso y ellos indagaron por mi larga cabellera. -No ven que llevo tres meses trabajando y alla no hay barberos. Hoy es mi primer dia de pase.
Sabia que estaban al acecho de los peludos debido al caso Agapito, ya me habia enterado de la suerte del pobre joven a quien conoci personalmente. Estando preso trato de fugarse y lo acribillaron por la espalda. El grupo del comercio (jovenes que se daban cita en la Sombrillita, al centro de la ciudad) salieron con el fetreo funebre de Agapito para velarlo en pleno comercio. A ellos se uniron estudiantes del pre-universitario y la conmocion fue tal que desplegaron toda sus fuerzas pletoriana en contra de cualquier "pelu" que se encontraran. Yo era uno de ellos.
-?A donde vas? pregunto el que estaba leyendo mi pase. Le dije que iba a ver a mi abuela que vivia a dos cuadras de alli. -!Montate! que te vamos a llevar para ver si es verdad. Le dije que no hacia falta y uno me cojio por la cabeza y me lanzo dentro. Sabia que no la iba a pasar bien. En sus caras veia un odio atroz. Ya habia sentido la fuerza brutal de esos esbirros cuando me enviaron a la carcel con solo treces an~os. El carro llego a la Carretera de Palomino, antiguo Camino Real y en vez de doblar a la derecha, donde vivia mi abuela, tomaron rumbo al Cuartel Agramonte hacia las afueras de la ciudad. Senti como si ese dia fuera mi ultimo. Lo sabia porque ya lo habia experimentado, pero habia aprendido que con ellos la cobardia los agranda y la valentia los encolera, solo queria salir de ese auto rodeado de tres matones dispuestos a todo. Le pregunte a donde me llevaban. Ellos no hablaron. ?Saben que?, indague lo mas tranquilo que pude, ustedes no saben quien realmente soy y les pido que me lleven a las oficinas del Departamento Tecnico de Investigaciones (DTI)para identificarme. Uno, el mas viejo y el de la mirada asesina extrajo de su cartera un acordion de carneses. Hasta uno de hijo de puta pareciome ver. -Identificate muchacho y te soltamos aqui mismo. Yo no tengo que identificarme con usted y le digo que me parece que estoy en los an~os pre-revolucionarios en el auto del esbirro de Pata de Ganso (connotado asesino bastistiano en Camaguey, segun contaba la revolucion en su libros de textos)y me llevan a las afueras de la ciudad para ejecutarme. El punetazo no se hizo esperar y con los cables torcidos alrededor de tres o cuatro tuercas de metales se estrello en mi cabeza que comenzo a sangrar profusamente. Ya habia perdido el miedo. No valia la pena morir como un cobarde y le grite a todo pecho !Esbirros!Los golpes continuaron hasta que decidieron parar el auto. El esbirro mayor me saco a empujones mientra que le decia a los otros, -el chamaco es guapo,?tu crees que tiene los cojones de fajarse con algunos de nosotros? y mirandome me pregunto: ?con cual de nosotros quieres fajarte? Para que, respondi de inmediato, para cuando le este dando la paliza que se merecen me caigan en pandilla como las putas que sois. !Matenme!, le grite, !hijodeputas! Los golpes continuaron hasta que casi perdia el conocimiento. Me agarraron la cabeza contra el maletero del auto y me cortaron el pelo y el craneo tambien. Ahi me dejaron en la oscuridad de la noche, casi 20 kilometros en las afueras de la ciudad.